“A través del camino se va creando la historia”

Este proyecto buscó que, a partir del desarrollo de talleres de escritura creativa, se fortalecieran las habilidades creativas de escritura de un grupo de 14 jóvenes de Duitama que practican de manera regular alguna disciplina artística. El siguiente texto nace de la experiencia que atravesó cada participante en los talleres y de los escritos que surgieron de cada uno de ellos. “A través del camino se va creando la historia” se construyó con el apoyo del Ministerio de Cultura, el programa de estímulos ‘Comparte lo que somos’ y varios escritores de las ciudades de Duitama y Bogotá.


«INSTALADA DENTRO DE SÍ”

Una calle oscura pero no totalmente negra, iluminada débilmente por faroles desahuciados. Llueve suavemente. En el centro se encuentra Martina, quien está vestida formalmente, con una capa húmeda encima y con micrófono en mano, hablándole a una cámara al frente. Flashea una luz roja indicando que comienza la grabación.

MARTINA:   Buenos días, soy Martina Chaparro, periodista acreditada del periódico Sumando Voces, del maestro Gianni Lara. Hoy me encuentro, en exclusiva, en el lugar de la noticia con una de las testigos que presenció el asesinato de la escritura esclavizadora, hecho que ocurrió hace unas pocas horas.

La cámara se aleja un poco para dejar ver la Testigo, quien está esperando pacientemente al lado de Martina, para que haga su introducción. La testigo, aunque se encuentra frente a la cámara junto a Martina, decide desviar la mirada ligeramente y enfocarse en algún punto en el horizonte.

MARTINA:    Buen día. ¿Qué se encontraba haciendo esta noche antes de los sucesos?

TESTIGO:      En la sala de mi casa, justo al frente de esta calle, tranquila. Es que, ¿Quién mientras está alucinando con una buena melodía no ha imaginado una historia o escenario que compagine perfecto con esta?

MARTINA:    Dijo hace un momento que sentía que algo iba a pasar, ¿Podría repasar su estado emocional durante la noche, por favor?

TESTIGO:      Me encontraba llena de sensaciones, percepciones e impulsos que llevaban a que mi imaginación volara mientras escuchaba himnos de desamor. Se me destempló el corazón al recordar mi séptimo divorcio.

(Se hace un pequeño silencio incómodo, cuando Martina vuelve a dirigir el micrófono hacia ella para seguir con la interrogación, la Testigo continúa hablando.)

En fin, considero que la música es un gran detonante para la creación de grandes historias y ayuda a fluir las ideas, aporta un contexto sutil a partir del cual desenvolver al son de las melodías, esas historias que pasan por nuestra mente.

MARTINA:    Perdóneme, es necesario escuchar su testimonio sobre el suceso, ¿Podría hablar sobre los hechos?

TESTIGO:      La noche se sentía más desesperanzada que de costumbre, porque comenzó a rociar afuera, sin fuerza, sumiendo todo en un incómodo silencio. Hubiera sido mejor si golpeara fuerte el techo, si los rayos cayeran sin armonía, así callaban la inclemencia del clima. Todo se volvía oscuro, borroso. Todo se sentía diferente; era como si diera vueltas… Era confuso, loco, no entendía nada.

MARTINA:    Entiendo que la lluvia tenía ciertas… Peculiaridades, pero ¿Qué alcanzó a ver?

TESTIGO:      No mucho, las ventanas estaban empañadas. (Su voz se vuelve más pequeña.) Sentí como si yo también estuviera ahí, robándole la vida a aquel ser, alimentándome de su inexistencia. Dejé de ser, dejé de ser. Un contenedor con fugas, vacío. No fui por unos instantes. Quisiera poder recordar menos.

MARTINA:    Antes de que eso ocurra, ¿Podría decirme qué sucedió después del suceso?

TESTIGO:      Luego empecé a bailar de la nada, sin ningún sentido, parecía una pluma a la que la llevaba el viento, bailaba sin sentido, pero con sentimiento, seguía a mi cuerpo y a lo que él me decía, me sentí bien, me sentí libre.

MARTINA:   Después de haber visto el asesinato, ¿Dice usted que se sintió mejor?

TESTIGO:      La música volvió a iluminarme con su dulce y cálido sonido, sacándome de la oscuridad y tristeza que habita en mí. Ella tocó hasta lo más profundo de mi alma sin yo darme cuenta, para que después se desprendiera y se llevara ese gran temor a la oscuridad.

MARTINA:   (Sin entender mucho peor dejándolo ser, algo exasperada.) Muchas gracias por su apreciación. (La cámara se vuelve a acercar a Martina mientras que la testigo se va.) Una testigo nos acaba de contar cómo vivió el asesinato desde los límites en la sala de su casa. Ahora mismo nos encontramos con una de las personas involucradas directamente con el asesinato.

(La cámara se aleja y muestra a U junto y a Martina, mirando fijamente a la cámara, con confianza.) Sabemos por fuentes confiables que usted fue una de las presuntas personas que participo en el asesinato de la escritura como medio esclavizador… (Se da cuenta que U tiene la ropa mojada.) ¿Tiene sombrilla?

U: (Ensoñadoramente.) Siempre me dijeron que son buenos para maquillar.

MARTINA: ¡Qué frío hace, debería abrigarse al menos!

U:      (Tristemente.) Si el espejo volara, sus reflejos serían al fin libres, no estarían resignados a aquellos rostros siempre iguales, siempre inconformes.

MARTINA:    (Confundida.) ¿Espejos? ¿La víctima llevaba espejos?

U:        Atados a aquellas caras llenas de sentimientos dañinos, condenados a siempre reflejar los mismos lugares vacíos de esencia alguna, una infinidad de posibles reflejos diferentes, cambiantes e interesantes.

MARTINA:    (Aún más Confundida pero tratando de recobrar la compostura.) ¿Los espejos los usaron ustedes como método de ataque?

U:      (Con desprecio.) Llegó un ser diferente, era extrovertido y muy ruidoso. Al caminar era tosco, torpe y muy acelerado. Tenía muchos amigos que lo seguían a todos lados.

MARTINA:    ¿Esta persona era parte de la banda?

U:        Solo logré cerrar mis ojos. Pude reflexionar y comentar que al pensar y escribir en soledad se puede generar toda una explosión de expresiones que necesitan afectar a otras para dar sentido a la vida.

MARTINA:    (Dándose por vencida.) ¿Ya había comenzado a llover?

U.    Sus ojos estaban desorbitados, brillantes, inquietantes… Rojizos. Ansiosos al descanso.

MARTINA:   ¿Esos son los ojos que se reflejaban en los espejos?

CORO: (A la vez en que una voz diferente dice cada frase, la cara de Martina se torna pálida, azulada y verdosa, sus ojos están aterrorizados y rojos. Busca desesperadamente. U se queda en silencio.) ¿Es posible que el hombre se haga daño con sus propias palabras? Si la escritura nos esclaviza, ¿También puede emancipar al ser pensante? ¿La escritura es la respuesta y la pregunta al mismo tiempo? ¿Por qué tantas dudas divagan en mí? Supongo que ya sabía qué iba a pasar.

Martina sale despavorida. Mientras el coro habla, más gente se une, se oye el chapaleo de los zapatos de las personas que llegan. Son muchas. El sonido va creciendo, abrumador, acuífero, liberador. Las preguntas se repiten una y otra vez, cambiando de ritmo y entonaciones, como si cada persona estuviera ensayando sus voces.

U.        (Su voz sobresale sobre la cacofonía del coro, que solamente ha bajado el volumen de manera progresiva de su intervención.) No sé si fue la voz de la testigo o el sentimiento que la invadía. Sé que esa joven era parte de esas voces que gritaban por ser escuchadas y que optaron por escribir para no desaparecer.

Permanecí en silencio y supe que sin saberlo también era parte de ese grupo, yo también añoraba crear y sentir mi escritura.

La luz que ilumina al grupo se dirige ahora a Martina, quien está sentada sola en el suelo, alejada, derrotada, la cámara [luces] se mueve para enfocarla. La capa está alrededor de sus pies, ha perdido los zapatos y la chaqueta está a medio poner. Mientras habla, recoge una piedra y comienza a escribir sobre el suelo.

MARTINA  Todo comenzó desde que escuche aquella noticia justo antes de la madrugada, pero fue un momento en la entrevista que estaba realizando que permeo mi existencia. Después de años, al fin me vuelvo a sentir satisfecha.

Al terminar de hablar, Martina alza sus manos encima de su cabeza y las mira con una sonrisa llena de esperanza, luego traslada la mirada al resto de su cuerpo, maravillándose por lo que puede hacer, mueve algunas articulaciones, tensa y relaja algunos músculos. Después, se levanta con un poco de dificultad y se va. El coro deja piezas de su ropa junto a las que ha abandonado Martina hasta formar la palabra “creo”.

Fin.


Escrito colectivo

Encargado del proyecto: Michael Stevensons Vega Cáceres

Autores: (Becerra 2021; Cely & Vega 2021, 2021; jóvenes participantes 2021) 

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