fbpx

“NUESTRAS RAÍCES EJE FUNDAMENTAL DE NUESTRAS VIDAS”.

94078649_518353605711053_4648141881224462336_o

En este loco y desmedido afán por vivir, de agotar cada instante sin importar las consecuencias de lo que esto amerita, en una sociedad en que la vida vale menos que un suspiro; ese mismo loco y desmedido afán nos da la oportunidad de recuperar parte de esa memoria, esencias perdidas y enmarañadas en el desdén de lo inhabitual y poco usual. La situación actual propicia espacios de reflexión, de añoranzas, recuerdos e ideales guiándonos sabiamente a retomar retóricamente lo que hemos sido como pueblo, como país, como nación, es por esto y mucho más que estas líneas y palabras buscan de una manera u otra reconocer la plusvalía de nuestras tradiciones y cultura. Hablar de tradición, cultura o folclor conlleva a un sin número de apreciaciones, simbologías e históricas, que muestran con claridad la pertinencia y riqueza de nuestra estructura folclórica, para entrar en contexto es necesario entender el alcance o el significado de la palabra “Folclore», siendo esta la suma de conocimientos populares o el empírico saber popular; es la cultura o autoexpresión del pueblo en cuanto al arte y a la ciencia. Folklore es una palabra con sentido inglés compuesta por dos raíces o términos folk= lo popular y lore= lo tradicional, para que lo tradicional y lo popular tenga la condición folclórica debe cumplir con que sea una tradición popular, típica, empírica y viva. No obstante nuestra tradición folklórica muestra como cada manifestación cultural hace parte del árbol del folklore en donde están definidas y clasificadas nuestras tradiciones, lo literario amparado en la riqueza intrínseca, propia de las coplas, refranes, dichos y adivinanzas, lo musical marcado por los instrumentos, tonadas y cantos propios de cada pueblo o región, lo coreográfico en colorido de los trajes típicos, danzas y juegos coreográficos, lo material o demoscópico en las artesanías, mitos, leyendas, supersticiones, medicina popular, comidas y bebidas. Nuestra tradición folclórica es un compendio de regiones, pueblos, corregimientos, caseríos y ranchos repartidos a la largo y ancho de nuestro tapete verde adornado de una fauna y flora inigualable, insuperable. Somos un compendio de tradiciones, vivencias, etc., que muestran el valor y el aporte poblacional de mestizos, mulatos, blancos, negros e indígenas, repartidos por costas, valles, ríos, montañas, sabanas, selvas y archipiélagos e islas, en los cuales se ha creado, tejido, transmitido y perdurado el acervo cultural de un pueblo humilde, luchador y digno de toda su historia y verdad. . Al son de Bambucos, San Juaneros, Rajaleñas, Fandanguillos, Vueltas Antioqueñas, Guaneños, Guabinas, Pasillos, Danzas, Contradanza, Bunde Tolimense, Rumba Criolla, Chotis y demás, enmarcadas por el compás de triples, guitarras, puerca, esterilla, guanche, tambor, flauta, bandola, cucharas, requinto, esterilla, quiribillo, carraca, concha de gurre, zambumbia, se ha tejido la idiosincrasia de la cultura de la Región Andina de nuestra patria, desde los arrieros paisas, las chapoleras, las campesinas y campesinos tradicionales los cuales por medio de la tradición verbal nos han heredado el contenido de coplas, relatos, refranes, dichos y adivinanzas que deambulan taciturnamente por caminos, montañas como testigos inefables de nuestras batallas amparadas por centauros indomables. De la Costa Atlántica al compás del Porro, Cumbia, del Cabildante, los Pájaros, Corralejas, Garabatos, Goleros, Bullerengue, Mapale, Fandango, Puya, Gaita, regidas por el sonar de la percusión y tonadas de gaitas hembra y macho, maraca Caribe (tani), caña o flauta de millo, guacha, maracas, tambor alegre, tambor llamador, tambora o bombo, acordeón de botones, guacharaca, cajavallenatoa, el calor de nuestras tierras costeras a marcado la historia patria desde los Palenques, caseríos, rancherías, malokas en la Sierra Nevada, historia engalanada en la tradición verbal de palabreros, mamos, juglares, negros cimarrones precursores de una cultura rica en vivencias, ideales y esperanza. Que decir de nuestra Costa Pacífica la cual le aporta un legado inmenso a nuestra historia y desarrollo cultural. Hablar de la Región Pacifica es hablar de Currulao, Danza, Jota, Contradanza Chocuana, Pasillo Valle Caucano, el Abozao, Bambazu, Makerule, Uripina, Bambaleo, a diferencia de otras regiones sus tonadas musicales de basan en la percusión, destacándose instrumentos tales como tambores cununos macho y hembra, bombo, guasa, redoblante, clarinete, marimba de chonta, su tradición oral se da por las coplas, relatos y décimas las cuales van en contra de la dominación y la pobreza aquí se denota grandemente la influencia raizal Africana. De nuestras Costas y Región Andina, abordamos nuestra Zona de los Llanos Orientales incrustada en el Joropo y el Galerón exclusivos de la llanura patria, el rasgar del arpa, cuatro, capachos como instrumentos principales acompañados en el pasado por la bandola pin pon, el furruco y la carraca, en esta zona si que los mitos, leyendas y supersticiones son evidentes y enmarcan la vida de los llaneros, el Niño Poira, la Llorona, el Boraro o Curupira, la Patasola, el Patetarro, etc, hacen parte del acervo de supersticiones, mitos y leyendas. De Norte a Sur, de Oriente a Occidente por caminos, montañas, valles y mares anclamos nuestra cultura en la Región Insular cuya imagen emblemática está en San Andrés Islas, el Calipso el Reggae, el Cuadril, el Pasillo San Andresano, sus instrumentos muestran la frescura y alegría de una raza pura en creencia, cultura y arraigo. No menos importante nuestra Cultura Indígena la cual reclama a gritos el derecho a la tierra, a la PACHA MAMÁ verdaderos poseedores y dueños, su cultura se basa en tonadas y cantos propios de cada cultura, los Cuna, Kogi, Vintucua, Tunebo, Páez, Betoye, Chita, Cunaguasaya o Doboki todos pertenecientes a la familia lingüística Chibcha, sus instrumentos son fabricados con elementos de la naturaleza, hojas de los árboles, trompeta se caña, flautas, caracoles, capadores, pitos, tambores, maracas; sus danzas más representativas son: el Carnavalito de los Ingamos, el Rito de bailar Muerto de los Guahibo, los Bailes de los Koggaba- Kogi de la Sierra Nevada de Santa Marta, la Danza del Chontaduro de los Huitoto, la Chichamaya de los Guajiro, la Danza de la Cabrita de los Guajiro, el Jatdiko Danza de la Cosecha Huitoto, las Molas de los Cuna. El encontrar la razón de nuestra vida como individuos pertenecientes a una nación, a un país, a una comunidad específica, nos permite renunciar a toda clase de invasión perversa que busca la desestabilización de nuestro arraigo y patrimonio social y cultural, asumimos comportamientos lejanos y ajenos a nuestra tradición e historia, sabiendo que estos aspectos nos hacen diferentes, únicos e inigualables. El recibir de otras maneras de vivir la modernidad lejos de aportarnos algo, nos aleja del factor primario, indivisible y soberano de ser colombianos, el cambiar un ritmo musical, una danza, una copla, una adivinanza, un relato, un canto, una tonada nos lleva a enterrar nuestra identidad, nuestro derecho a reconocernos como seres libres y autónomos. Hoy en todos los ámbitos culturales de los colegios, universidades y demás recintos encaminados a la formación académica resulta que nuestro folklore, tradición y cultura no tiene el carácter de generar conocimiento y amor por lo propio, cambiando este aspecto por la loca carrera de experimentar con cosas que no tienen nada que ver con nuestra historia y sacrificio. Hoy en día serán muy pocos los que vibran al escuchar y bailar un bambuco, una cumbia, un mapale, un currulao, un pasillo arriado, un chotis, una contradanza, pero para aquellos que lo hacen gracias por no permitirnos olvidar de dónde venimos, ni para donde vamos, de no permitir que nuestra historia se enmarañe en el olvido y el desdén, gracias por que no han permitido que nos roben el alma y el corazón.

“COLOMBIA PATRIA MÍA TE LLEVO CON AMOR EN MI CORAZÓN”.

“QUE VIVAN LAS fIESTAS, VIVAN LOS LICORES, VIVA LA MOCEDAD, A YO DEJENME QUETO Y NO ME JODAN MAS». EL INDIO RÓMULO.

Escritora: SOL VALERIA DUARTE AMAYA.

Comments

comments

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial
Follow by Email