Carta abierta de la representación docente ASAB

La Universidad Distrital está tocando fondo, institucionalmente se está llegando a límites donde se desconocen derechos fundamentales, principios de igualdad, y hasta la más mínima empatía humana, nuestra Alma Mater no es ya una madre que nutre, es un monstruo que devora, no alimenta, quita el alimento, y la pregunta que tenemos que hacernos es ¿de qué manera estamos en complicidad con esta máquina aplastante en la que se ha convertido “nuestra institución”? ¿desde el silencio, desde la permisividad?

El absurdo es mayúsculo, la ilógica se ha tomado el poder. Ante la situación de paro el Consejo Superior Universitario solicitó un informe del estado actual al Consejo Académico, pero este, en cambio, extralimita sus competencias y, en lugar de cumplir con la tarea, emite una resolución donde suspende el calendario académico, a pesar de que, según el estatuto universitario, en sus funciones está la de emitir calendario pero no suspenderlo. Y precisamente, en una confusa sesión del CSU  este es el primer señalamiento que se le hace al CA fundamentalmente desde la parte jurídica. Esta lamentable sesión del CSU inicia en un llamado de atención a la Vicerrectoría Académica  en dos aspectos fundamentales: 1- El CA no cumplió con la tarea de un informe sino que se adelanta a una resolución de suspensión. 2- El CA se extralimita en sus funciones por lo que dicha resolución no es viable. Por otro lado, y ante la opción de una Cancelación de semestre, se afirma jurídicamente que esta no tiene antecedentes en la Universidad, que no aparece en los estatutos y que no hay estudios jurídicos ni financieros para tenerla en cuenta. No obstante, después de largas disertaciones, monólogos extensos de quienes utilizan el CSU para dar cátedra y enaltecer su ego, y alegando cansancio, sobre todo desde la agotada presidencia, se decide (con recomendación contradictoria de jurídica) votar por las dos opciones que en un principio se habían dado por inviables,(o sea, “esto no tiene validez pero igual votemos porque ya tenemos mucho cansancio”) Y fue así que terminó por demostrarse el caos y la ingobernabilidad total en la que estamos, sin siquiera preguntarse por la estabilidad de 1.400 docentes ocasionales. Conclusión: A causa del agotamiento de un CSU (dado por el discurso interminable autocomplaciente), de las contradicciones jurídicas, de la falta de gobernabilidad y capacidad propositiva de las instancias de gobierno y administrativas, la realidad es que hoy 1.400 familias quedan sin sustento ante una resolución que era inviable para quienes votaron por ella, un acto administrativo que nació muerto, ilegítimo e ilegal, pero que ahora nos tiene sin salarios.

Encima, no se entiende cómo se pasa de una suspensión de calendario, a una suspensión de semestre y finalmente a una suspensión de salarios bajo la figura de un artículo presente en las resoluciones de vinculaciones ocasionales (o especiales, o quién sabe ya qué término aplica) según el cual este congelamiento de salarios estaría amarrado a una suspensión de “actividades académicas”, no obstante en la resolución de suspensión de calendario se exceptúan actividades académicas, muchas de ellas implícitas en las funciones de ocasionales. Como si fuera poco se le niega la posibilidad a docentes ocasionales de reorganizar sus planes de trabajo, pero sí se le da la posibilidad de hacerlo a docentes de planta, aunque estos requieran (igual que los ocasionales) de un mínimo porcentaje lectivo en sus planes para que estos sean aprobados, no obstante se les permite realizar lo que en últimas sería un currículo alterno (que supuestamente era insostenible para la administración)   Para colmo, tampoco se dan los procedimientos oficiales adecuados para tramitar esta cadena de absurdos, las decanaturas escriben personal y directamente a l@s docentes ocasionales (como si se tratara de una empresa privada) al tiempo que le escriben a docentes de planta para que reorganicen sus planes de trabajo y de ser necesario tomen las actividades de docentes ocasionales (¿Esto incluye nuestras asesorías de proyectos de grado, investigación, extensión, será que también prepararán nuestras clases?)

Y la pregunta es inevitable (al margen del apoyo evidente de colegas de planta que luchan codo a codo con nosotros como la comunidad académica que somos) ¿La comunidad de docentes de planta pasará por un silencio colectivo ante esto? ¿Asumirá las tareas de docentes ocasionales? ¿Se dejará además sobre explotar? ¿No se pronunciará? ¿Qué tienen que decir las coordinaciones de proyectos curriculares ante esto?

La Universidad Distrital falló ante su Misión y su Visión. No es un espacio social, no fomenta un espíritu crítico en la búsqueda de verdades abiertas. Es un contexto estructurado en clases, estratos, donde hay ciudadanos mejores y peores, donde no se piensa el buen vivir ni el bienestar, donde no importa la estabilidad de 1.400 docentes que han dado todo por aportar a la institución, donde la empatía y la humanidad se van desvaneciendo. Donde la madre no nutre a sus hijos, les quita la comida.

Pedimos entonces a nuestr@s colegas de planta que por favor se pronuncien, que no tomen actividades que la Universidad arrebató a docentes ocasionales a cuenta de sus salarios, ustedes que aún tienen el privilegio de estar activamente en la Universidad, usen los Consejos de Facultad, los Consejos curriculares, los espacios que ha nosotr@s nos han quitado para rescatar esa empatía que está desapareciendo, y, por favor, no guarden silencio. Pronúnciense!

Adrián Edgardo Gómez González

Representante docente Facultad de Artes ASAB

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